Herramientas 20/02/2024

No es la escalabilidad ni la automatización, ni siquiera sus efectos-red, lo que más me maravilla de internet son las posibilidades que tiene cualquier persona con un poco de curiosidad e imaginación de crear cosas desde cero.

La primera Internet era un lugar mágico porque estaba impulsada por las personas y su creatividad. Los creadores sabían que todo lo que hacían les pertenecía, una simple promesa que estableció los incentivos adecuados para que la tecnología floreciera. Pero ahora, Internet se está estancando y es más difícil que nunca que las nuevas creaciones se abran paso.

mundos digitales

Las primeras redes de Internet, como la web y el correo electrónico, proporcionaban una base estable sobre la que la gente podía crear negocios y establecer una conexión directa con su público. Esto ya no es así: las redes controladas por las mayores empresas tecnológicas llegan ahora a miles de millones de personas, pero los emprendedores y creadores han aprendido lo poco fiables que pueden llegar a ser. Estas empresas controlan las interfaces de programación de aplicaciones, se entrometen con algoritmos misteriosos y clasifican los contenidos según políticas opacas y caprichosas. Y lo que es peor, las grandes empresas tecnológicas se quedan con la mayor parte de los ingresos que circulan por sus redes. Esto ahoga la creatividad y empobrece nuestra vida online.1

Uno de los grandes problemas que tenemos son los nuevos gatekeepers (guardianes) de la red. Hasta hace una década se hablaba de la "neutralidad de la red" y de cómo se había quitado poder a los gatekeepers clásicos; los medios de comunicación (periódicos y televisión). Lo que ha ocurrido con el tiempo es que los gatekeepers han cambiado, pero su función no. Han pasado de manos, se han adaptado. Eso es todo.

Hablamos de las grandes tecnológicas ("big tech"), que consolidaron su control sobre la red en la década de los 2010. Casi todos los lideres de las aplicaciones que utilizamos para consumir información en la red nacieron en los 2000 y se consolidaron en la década siguiente: Linkedin (2002), Facebook (2004), YouTube (2005), Twitter/X (2006), WhatsApp (2009), Uber (2009), Instagram (2010), Snap (2011) o ByteDance (2012) que es la matriz de TikTok.

Unos pocos guardianes determinan ahora quién o qué tendrá éxito en la red. Como dice Chris Dixon “restaurar una Internet vibrante significa romper este poder y devolver a los usuarios el control. La clave para lograrlo es crear nuevas redes que no puedan ser usurpadas fácilmente.”

El autor de “Read, Write, Own” continúa diciendo que “esta es la economía de los efectos de red: las empresas ofrecen ventajas y herramientas fáciles de usar para atraer a los usuarios y, una vez que se han fijado, pasan a extraer valor de ellos. Una red corporativa que no haga este cambio se verá superada por otra que sí lo haga. Es imposible cuantificar cuánta innovación y posibilidades de elección del consumidor se han perdido como consecuencia de ello.”

Para entender cómo hemos llegado a este punto, retrocedamos y veamos el asunto desde el punto de vista del usuario.

Ben Werdmuller, uno de los pioneros de la web y autor de Weird I/O, da un enfoque diferente, desde el punto de vista de nuestra relación con la tecnología, que diferencia en 4 etapas o fases.

# 1º etapa. La tecnología llegó para catalogarnos (la llama "el censo").

Esta es la época de los primeros grandes ordenadores utilizados para fines militares (descifrar códigos etc), desde la aparición de las tarjetas perforadas en 1880 y por las grandes corporaciones como IBM.

# 2º etapa. La tecnología nos empoderó ("el escritorio").

La llegada de los ordenadores personales descentralizó la capacidad computacional y se puso en manos de todo el mundo que pudiera comprar un ordenador. No existía una red de comunicaciones global y permanente a la que conectarse, así que cada ordenador tenía su propia copia de software que se ejecutaba localmente en él. No había llamadas a casa, ni vigilancia de nuestros datos, ni modelos con publicidad.

Estamos en la segunda mitad de los años 80 y los primeros 90. Comenzaban los primeros sistemas de conexión (AOL, etc) aunque eran muy caros.

El gobierno y las grandes instituciones no tenían el monopolio de la potencia informática; teóricamente, cualquiera podía tenerla. Cualquiera podía escribir un programa y (si disponía de más dinero para comprar un módem) distribuirlo en los "bulletin boards" y servicios en línea. Tu hardware era tuyo; tu software era tuyo; una vez que habías pagado tu dinero, tu relación con el vendedor había terminado.

Pero durante un tiempo se mantuvo la naturaleza descentralizada y privada de la informática personal. No había forma de controlar constantemente a la gente porque los internautas pasaban 23 horas al día desconectados de la red.

# 3º etapa. La tecnología nos observa ("la nube").

La llegada de la banda ancha, los smartphones y el wifi lo cambió todo.

Con la banda ancha y el wifi, los ordenadores podían estar conectados a Internet 24 horas al día, 7 días a la semana. Con el smartphone, todo el mundo tenía un ordenador en el bolsillo, permanentemente conectado y que podía enviar constantemente datos a los servicios en línea, incluida tu ubicación y quién estaba en tu libreta de direcciones.

Las tres innovaciones son una proeza y todo cambió de una manera increíble, pero lo que perdimos fue la propiedad descentralizada de nuestros mundos digitales; perdimos una capacidad de ser privados.

Ya no comprábamos software, nos suscribíamos a un servicio, ya no instalábamos ese software, estaba en alguna granja de servidores, la mayoría de la información ya no era producida voluntariamente por nosotros, era información hecha por algoritmos sobre nuestros movimientos, acciones, relaciones.

# 4º etapa. La tecnología nos reemplazará ("la granja").

Según Werdmuller “en nuestra nueva relación, el software no sólo está preparado para vigilarnos e informarnos, sino también para hacer nuestro trabajo. GitHub Copilot aprende del software que escribimos para poder escribir software automáticamente. Midjourney construye impresionantes ilustraciones e imágenes casi fotorrealistas. Facebook aprende del texto y las fotos que subimos para poder crear su propio texto e imágenes realistas (a diferencia de muchos modelos, a partir de datos para los que realmente tiene licencia). Más que perfilarnos, nuestros modos de expresión humana están siendo explotados en beneficio de personas que esperan no tener que contratarnos por nuestras habilidades únicas.”2

Esto último no está tan claro, siempre que ha aparecido una nueva innovación, adoptada masivamente, parecía que iba a destruirnos. Sin embargo, siempre nos hemos adaptado a ella y han aparecido nuevas oportunidades y utilizaciones no previstas inicialmente que nos han permitido avanzar y acceder a niveles de desarrollo antes impensables.

De todas formas lo que está claro, es que perdimos nuestra libertad, nuestra autonomía y nuestra privacidad. ¿Cómo recuperar el camino perdido? Tampoco hace tanto tiempo de esto, hablamos de los últimos 15 años.

Dixon propone volver a crear redes descentralizadas. Él es el gran experto en redes basadas en blockchain, pero desviaríamos el tema si nos centramos en esta tecnología; son redes descentralizadas, independientemente de su tecnología base. Para que estas tengan éxito se necesitan según él, tres cosas:

  • Apertura ("openness"): que estén disponible para cualquier en cualquier lugar.
  • Confianza ("trust"): las reglas deben ser transparentes, justas y fiables, de modo que los creadores y usuarios sepan que la red no puede engañarles.
  • Todos los usuarios, y no sólo los guardianes centralizados, deben tener voz y voto en las redes a las que contribuyen.

En estos momentos comienza a tener cierta relevancia relevancia las redes basadas en el protocolo Actibity Pub, que está detrás de Mastodon (la alternativa a Twitter/X descentralizada) o Threads (impulsada por Meta). En cualquier caso, se trata de micro-redes dentro de otras redes que nos hacen volver a los orígenes; hablas de manera más directa con otras personas pero tu impacto es mucho menor e instantáneo.

Este es un punto crítico, nos hemos acostumbrado a tener herramientas fáciles de usar con un impacto inmediato; las redes descentralizadas y los orígenes son algo muy diferente; lugares para compartir lo que realmente te apasiona, sin esperar un gran impacto pero hablando con gente como tu sobre lo que desarrollas con un toque amateur. El mundo de los blogs también se puede considerar una red descentralizada, ¿quién escribe hoy en un blog en lugar de publicar directamente en Linkedin o en otros guardianes centralizados? Muy pocos, pero los primeros siguen siendo dueños de sus mundos digitales.

Profundiza -> Evolución de los modelos de negocio de código abierto.